Un líder que transformó corazones y acercó a millones a la esperanza del Evangelio. El primer pontífice latinoamericano, un hombre de amor, de paz, de perdón, y sobre todo, de profunda compasión por los más humildes.
Como senador y como creyente, me siento profundamente privilegiado de haber tenido la oportunidad de visitar el Vaticano, conversar con él y hasta tomarme una selfi que guardo con inmenso respeto y admiración. Fue un momento que marcó mi vida.
El papa Francisco rompió barreras, abrió las puertas de la Iglesia a muchos de sus hijos que antes se sentían excluidos, y nos dejó un legado imborrable de vocación de servicio, humildad y cercanía con el pueblo. Su testimonio vivirá por siempre.
Elevamos nuestras oraciones para que el Señor lo acoja en su santo seno y brinde consuelo a toda la familia cristiana. Nos deja un ejemplo luminoso y un camino que debemos seguir: el de la misericordia, la unidad y el amor sin condiciones.
Descansa en paz, Santo Padre. Latinoamérica y el mundo entero te recordarán con gratitud eterna.
CARLOS GÓMEZ
SENADOR DE LA PROVINCIA ESPAILLAT